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Cómo saltar la cuerda para fortalecer el menisco


Su menisco es una pieza de cartílago en forma de C en su rodilla que actúa como un amortiguador entre el fémur y la tibia. Cuando se rompe el menisco, lo cual es común en los deportes en los que la rodilla puede torcerse mientras soporta todo el peso del cuerpo, la única cura suele ser la cirugía, aunque una rotura de la parte externa del menisco puede curarse con el tiempo. La rehabilitación de la rodilla generalmente incluye fisioterapia y ejercicios diseñados para fortalecer los cuádriceps, los isquiotibiales y los músculos de la pantorrilla que rodean la articulación. Saltar la cuerda es una forma efectiva de restaurar la fuerza, la flexibilidad y el rango de movimiento en las últimas etapas de la recuperación física.

Paso 1

Párate derecho con el peso de tu cuerpo equilibrado sobre las puntas de tus pies y tus rodillas ligeramente dobladas. Sostenga un extremo de una cuerda de saltar en cada mano, con la parte inferior de la cuerda apoyada en el piso detrás de sus pies.

Paso 2

Haga girar la cuerda de saltar hacia arriba detrás de la cabeza girando las muñecas en un movimiento circular de atrás hacia adelante. A medida que la cuerda pasa por encima y se arquea hacia sus pies, haga un pequeño salto de no más de 2 a 3 pulgadas para permitir que la cuerda pase debajo de sus pies. Los saltos más altos pueden ejercer demasiada tensión en el cartílago de la rodilla.

Paso 3

Gire sus hombros en un movimiento circular de atrás hacia adelante para mantener la cuerda girando a su alrededor. Continúa saltando cada vez que la cuerda se acerque a tus pies, manteniendo las rodillas ligeramente dobladas. Establezca un ritmo lento y constante, tomando descansos si es necesario.

Paso 4

Pruebe su menisco durante un descanso doblando suavemente la rodilla. Si siente algún tipo de dolor, deje de saltar la cuerda. Consulte a su médico o fisioterapeuta para obtener consejos sobre cómo encontrar un ejercicio de rehabilitación más suave.

Propina

  • Use una superficie suave y flexible para saltar, como una almohadilla de goma o espuma. Las superficies que no tienen "ceder", como el concreto o el asfalto, pueden ejercer demasiada presión sobre el menisco lesionado.